Bayern Múnich venció 1-0 al Manchester City de Guardiola en amistoso

Pep Guardiola comenzó su recorrido en el Manchester City con la versión C de su equipo, integrado por abundante colección de juveniles y algunos veteranos que no tienen claro su futuro en el club. Un ambiente veraniego, sin mayores expectativas, presidió el encuentro de Múnich. Regresó Guardiola al Allianz Arena, donde la afición, forjada en el tradicional fútbol de ida y vuelta, tuvo dificultades para comprender la rigurosa propuesta del técnico. Las características del duelo, un amistoso hasta las cejas, evitó cualquier exceso. No hubo entusiasmo, ni censuras.Tampoco Ancelotti fue recibido como un pope. No era el día. Ya llegarán las emociones fuertes.

El partido se disputó un día antes del vuelo del City a China. El lunes le espera el Manchester United, con Mourinho al frente. Habrá más pimienta que en Múnich, donde el juego resultó bastante peñazo. Lo jóvenes discípulos de Guardiola hicieron todo lo posible por convencer al jefe, pero no lo lograron. Bastante hicieron con sostener la ofensiva del Bayern, integrado por algunas de sus mejores y más veteranas figuras: Lahm, Alonso y Ribery a la cabeza de todos.

Fueron los tres mejores del equipo, junto a los habituales detalles de Alaba, otro jugador de gran prestigio. Para esta gente, acostumbrada a palabras mayores en el fútbol, fue bastante sencillo manejar el juego. Sin embargo, encuentro de este pelo muestran algunas tendencias para el futuro. El Bayern no tendrá el rigor de la edición Guardiola. Apenas utilizó los extremos. Ribery regresó a su condición de jugador callejero, menos interesado en la posición que en la conducción por cualquier zona de la delantera.

Guardiola se encuentra con un problema serio. Le sobran jugadores que serán difíciles de traspasar. Necesita futbolistas que son extremadamente caros y que en su mayoría no existen. Hay pocos grandes jugadores para tanta demanda en la Premier League. Y los jóvenes parecen aplicados, pero sin el vuelo para ayudar a un equipo tan exigido. Dos de ellos, Angelinho Tasende y el ucranio Zytchenko, asomaron un poco, especialmente el brasileño, una bala que funcionó bien como lateral y mejor como extremo.

La vieja guardia, que tanta decepción provocó en la última temporada de Pellegrini al frente del City, funcionó discretamente, sin alardes. Kolarov aguantó el tipo como central, Fernando y Fernandinho fueron los de siempre, sólidos, sin una gota de ingenio. Con Caballero ocurrió algo especial: salvó tres goles con agilidad y buenos reflejos, pero su distribución del juego fue mediocre, y eso ya sabemos lo que significa para Guardiola, que respingó varias veces ante las dificultades de su portero.

La mejor noticia para los veteranos está en la báscula. Parecen más ligeros, más delgados. Flacos, no. Hasta ese punto no han llegado todavía. El cambio más apreciable corresponde a Yaya Touré, muy aligerado de percha. Si eso sirve para cambiarle el paso, será un notición para el City. Su trotecito ha condicionado más de la cuenta el juego del equipo inglés.

Yaya Touré, Clichy, Delph y el aparatoso Bony ingresaron en la segunda parte, dominada por el City. Ancelotti ordenó que entraran los chiquillos. El mejor había figurado entre los titulares. Banko, un zurdo hábil y listo, se movió con soltura, volanteando de la delantera al mediocampo. El partido se dirigía sin remedio al empate a cero, pero Ozturk se atrevió a llegar a la raya del área y rematar con poca fuerza. Fue un gol a cámara lenta. Angus Gunn, el gigantesco portero del City en la segunda parte, tardó una eternidad en lanzarse. Cuando llegó al suelo, la pelota estaba en la red.

(Cortesía: AS)

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